Mi Padrino
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Ese viernes, ese llamado telefónico me
trastocó, llegaba de la casa de una amiga me estaba cambiando, cuando comenzó a
sonar, lo atendí, era mi padrino Jorge, luego de un rato de charla escuché una
noticia que me sacudió me dijo que ya había alquilado la casa y que el
miércoles viajaría a EE. UU. para ver si se establecía allí, un frío recorrió
mi cuerpo, estaba turbada por la noticia, pero quedamos en vernos en mi casa
para almorzar al día siguiente.
Me senté en el sillón me sentía destrozada,
para mi, mis padrinos eran sumamente importantes en mi vida, él se había
quedado solo hacía cinco meses ya que mi madrina había fallecido de un ataque
cardíaco. Por mi mente transcurrió toda mi vida, ellos eran como mis padres, no
pudieron tener hijos, y yo fui la consentida, me quedaba en su casa varios
días, me llevaban a pasear, de vacaciones, me llenaban de regalos, no solo en
mi niñez, también lo fue en mi adolescencia y ya de casada.
Quería a ambos casi de la misma manera, pero
sabía que entre mi padrino y yo había otro tipo de sentimientos, que se había
puesto de manifiesto una tarde durante mi adolescencia; cierto juego que
hacíamos durante mi niñez volvió a repetirse de la misma forma pero con otras
sensaciones, y lo hicimos cuando mi madrina no estaba. De niña me encantaba
sobre manera que mi padrino me hiciese caballito, el se cruzaba de piernas y yo
me subía sobre uno de sus pies, me tomaba de las manos y me hacia caballito, yo
disfrutaba el juego y me reía a carcajadas. En la medida que fui creciendo no
podíamos hacerlo de la misma manera, así que el juego cambió lo hacía
sentándome frente a él en sus rodillas.
Pero el tiempo fue transcurriendo y junto a
él mi cuerpo fue cambiando, a los 14 años estaba bastante desarrolladita y
junto con ello empecé a sentir otras sensaciones, me fui sintiendo mujer me
sentía atractiva, los hombres se fijaban en mí, y mi padrino no fue la
excepción, si bien el no me decía nada, era evidente que yo le gustaba, ahora
me miraba distinto, concentrándose en mis dotes que me hacían mujer.
Estaba por cumplir los 15 cuando conseguí
que mi padrino volviese a jugar conmigo al "caballito", mi madrina
salió en busca de algún regalo para mi y yo me quedé sola con mi padrino, yo
estaba con un jean ajustado y un pulóver de cuello alto porque aún hacia frío,
estaba sentada en el sofá a su lado, y luego de un rato dije:
C- Padrino hace mucho que no me haces
caballito
N- Si hace bastante, pero ahora ya estas
grandecita para que te lo haga
C-
Estoy gorda?
N-
No corazón estas hermosa, sos delgada, una belleza
C-
Entonces porque no me queres hacer caballito?
N-Porque
ya no tenés edad para que te haga eso, la gente puede pensar mal y no creo que
a tu madrina le guste.
Lo
abracé me acurruqué en su pecho y dije:
C-
una vez más padrino, estamos solos, la madrina no se va a enterar
Él
siguió negándose y me puse muy mimosa pidiéndole hacerlo, tanto fue mi
insistencia que logre que el accediera.
Me
senté sobre sus piernas de espaldas a él y comenzó a hacerme caballito, él me
tenía por la cintura y me hizo caballito un par de veces entonces dijo:
N-
Bueno ya está
C-
No malo, un poco más
Ahora
me senté más atrás y mientras él seguía haciéndolo, y yo me reía sentí bajo mi
cola como su pene se iba endureciendo, y mi cuerpo por primera vez se
estremecía por lo que estaba sintiendo, durante más de cinco minutos lo hizo,
su pene estaba cada vez más duro, y sus manos ya no me sujetaban por la cintura
ahora estaban un poco más debajo de mis tetas, y en el movimiento que hacíamos
en el juego había un roce de sus manos en mis senos que me hacían estremecer,
pero el juego terminó de forma abrupta, sentimos que se abría la puerta, mi
madrina ingresaba a la casa, rápidamente me levanté y él salió hacia el baño,
ya en mi casa, no hacia otra cosa que pensar en lo que viví y la excitación que
ambos llegamos a tener.
Si
bien nunca volvimos a hacerlo porque no se dio la oportunidad y porque yo me
puse de novia, siempre quedó rondando en mi mente que hubiese pasado si ese día
mi madrina hubiese tardado más en llegar.
Estaba
acostada en mi cama y no podía dejar de pensar en ello, amaba a mi padrino más
allá de lo filial, sabia que tenia una asignatura pendiente y el se iría sin
que pudiese rendirla a menos que yo……
Me
levante muy temprano en la mañana, estaba convencida que no podría vivir
pensando ¿Qué hubiese pasado?, estaba convencida que debía hacer algo para que
mis pensamientos se hiciesen realidad.
No
solo preparé el almuerzo también me preparé yo dispuesta a hacer todo para
cumplir mi sueño.
Llevaba
mi cabello largo y suelto, maquillados mis párpados y ojos, mis labios de un
rojo excitante, me había puesto una solera roja con lunares blancos, de finos
breteles, con un escote generoso, por el que se podían ver las redondeces de
mis senos, entallada al tórax marcaba mi pequeña cintura y daba forma
provocativa a mis caderas y cola mi falda algo menos ajustada se detenía a unos
diez centímetros de mis rodillas exhibiendo mis piernas y llevaba unas
sandalias con dos tiritas rojas de taco bajo.
Cuando
mi padrino Jorge llegó no pasé desapercibida para sus ojos hacia bastante
tiempo que no me veía tan descubierta. Charlamos de su viaje, de lo que nos
íbamos a extrañar mientras almorzábamos.
Luego
pasamos al living, él estaba sentado en el sillón y yo llegue de la cocina con
la bandeja de tazas y el café, me recline para dejar la bandeja sobre la mesa y
mi falda exhibió bastante más de lo que pensaba mis piernas, mi falda apenas
ocultó mi cola
, miré de reojo a Jorge viendo cierta perturbación en su mirada,
yo me senté en un sillón y crucé mis piernas de forma tal que él pudiese
disfrutar todo lo que mi falda no cubría, luego de tomar el café me senté a su
lado y me recliné sobre él haciendo que su brazo pasase por mi hombro y dije:
C-
Te voy a extrañar tanto.
N-
Yo también.
C-
A veces me gustaría ser chica de vuelta para volverlos a disfrutar
N-
El tiempo pasa, pero fue muy hermoso porque fuiste la sobrina que no pudimos
tener.
C-
Si reconozco que me consintieron en todo, me llevaban a pasear, iba de
vacaciones con ustedes, jugaba con ustedes…. siempre me acuerdo cuando me
hacías caballito
N-
Si era hermoso verte reír con tantas ganas.
C-
Si me encantaba que me hagas caballito, pero hubo un juego que quedó
incompleto.
N-
Cual?
C-
Cuando iba a cumplir 15 y me hiciste caballito por última vez, fue tan hermoso,
no se que hubiese pasado si la madrina hubiese llegado más tarde.
Él
se quedó estático, yo crucé mi pierna izquierda sobre su cuerpo, me senté sobre
las suyas, de frente a él, tomé su cuello entre mis manos y con voz seductora
dije "ahora podemos hacerlo sabiendo que nadie nos va a interrumpir",
él todavía estaba traumado, yo llevé mis labios y besé los suyos casi con un
roce, diciendo "te amo y te deseo como nunca desee a nadie"
En
ese momento sus manos casi tímidamente tomaron mi cintura, mis labios fueron
nuevamente en busca de los suyos, primero suave y dulcemente hasta convertirse
en un beso apasionado, su lengua y la mía recorriendo nuestras bocas,
apasionada y enloquecedoramente, mi cuerpo friccionando el suyo sintiendo su
pene erguido rápidamente no hubo palabras salvo gemidos, durante unos diez minutos
estuvimos así, luego me incorporé y me arrodille delante de él, entonces mis
manos fueron a su bragueta, bajé su cierre abrí su pantalón y mi mano se
introdujo bajo su slip retirando fuera de él su pene erguido, y al tenerlo en
mis manos supe que iba a disfrutarlo a más no poder, no solo por mis
sentimientos sino por la dimensiones, mi boca beso varias veces su enrojecido
glande, luego pase mi lengua dulcemente por el mientras Jorge no paraba de
gemir de placer al tiempo que me pedía más, entonces poco a poco comencé a
introducirlo en mi boca hasta comérmelo todo, luego comencé a succionarlo cada
vez con más pasión, llegaba a la punta, jugueteaba con mi lengua y volvía a
introducírmelo en mi boca, así hasta que su boca dijo "estoy por
acabar", yo retiré de mi boca su pene y dije "quiero sentir en mi
boca hasta la última gota de semen" volví a introducirlo en mi boca cuando
sentí su pene explotar y mi boca se llenó de un cálido semen al que saboree por
completo, luego me incorporé y fui hasta el baño a cepillarme la boca, el llegó
al baño desnudo yo aún tenia puesta mi solera, los breteles estaban caídos, él
me sujetó por detrás y comenzó a besar mi cuello, y a decirme cuanto me amaba,
yo ardía de placer al sentir sus besos, luego abrió el cierre de mi vestido
dejándolo, caer al piso, no llevaba corpiño hacia que sus manos lo tomaron y
comenzaron a acariciarlos yo llevaba una pequeña tanga roja, que me impedía
disfrutar de su pene totalmente erguido hacia que lo retiré casi con violencia,
él comenzó a besar mi espalda e iba bajando por ella hasta llegar a mi cola,
besó mis cachetes, los chupones suavemente, mientras yo no paraba de gozar y
gemir, pero mi boca gimió y grito como nunca por el placer que me provocó a
sentir su lengua en los bordes de mi ano, luego se incorporó mi cuerpo pegado
al suyo nos besamos en la boca y dijo tenés una cola perfecta, y yo dije va a
ser perfecta cuando tu pene este en ella. Abrazados fuimos a la pieza, ahí se
adueño de mis senos los lamió succionó mis pezones y los beso durante largos
minutos, nos besamos y acariciamos por completo, el clima reinante era por
demás enloquecedor, valió la pena esperar tanto tiempo Jorge me hizo sentir
completa, jamás un hombre me había hecho gozar tanto sin haberme penetrado,
pero no aguantábamos más entonces dije: me muero por sentirte dueño de mi cola.
Puse
dos almohadones apoye mi cabeza en ellos me arrodillé sobre la cama y erguí mi
cola hasta que los dos tuviésemos una posición cómoda, el estaba arrodillado yo
abrí mis piernas para facilitar la penetración, el con sus manos acariciaba mis
nalgas, les dio un beso a ambas y arrancó un profundo grito de placer de mi
boca cuando su punta se apoyó en las puertas de mi ano ahí me tomó por la
cintura y empezó a penétrame, no podría describir el enorme placer que me
provocó su pene invadiéndome, me sentía en otro mundo, su pene entraba en mi en
forma suave y lenta hasta entregármelo todo, ahí tomó mis caderas mas
fuertemente y comenzó a moverse haciendo que su pene recorriese mi ano poco a
poco fue imprimiendo más velocidad a su recorrido, sus manos llegaron a los
labios de mi vagina, y comenzó a acariciarla haciendo que el placer fuese
completo ya no podía aguantar más, mi orgasmo estaba a punto de estallar,
estaba recibiendo placer por ambos lados cuando él dijo "ahora" mi
cuerpo se estremeció en un orgasmo interminable mientras su pene totalmente
dentro mío estaba lanzando borbotones de cálido semen, él seguía acariciando mi
concha mientras su boca besaba mi espalda, cuando los dos llegamos a la calma
su pene se retiró de mi cuerpo nos acomodamos en la cama y un concierto de
besos y palabras dulce se desplegó durante más de media hora. Luego nos
levantamos y fuimos a tomar algunos mates él tenia puesto un short y yo mi
solera continué sentada en su falda mientras no dejábamos de acariciarnos y
besarnos.
Luego
de una hora así sentí su pene nuevamente erguido y dije "papito e te está
parando" a lo que dijo "estaría para terapia si no se me para por
vos". Volvimos a besarnos yo lo deseaba tanto como él a mi me incorporé me
saque la bombacha, él su short y me fui sentado sobre él mientras esto sucedía
sus manos iban tomando mi solera hasta dejar mi cuerpo sin ella, nos besamos
apasionadamente, mis piernas estaban abiertas sintiendo su maravilloso pene erguido
a las puertas de mi vagina, y ya no podía estar así me incorporé y lleve mi
cuerpo hasta que su pene quedo en la puerta de mi concha semi incorporada,
rodee con mis brazos su cuello y fui deslizándome haciendo que su pene se
introdujese en mi vagina hasta recibirlo por completo en medio de gemidos, nos
besamos y dije "gracias por hacerme tuya por completo" el me tomó de
la cintura y yo empecé a moverme haciendo que su pene recorriese mi vagina el
placer me invadía fui acelerando los movimientos hasta saber que pronto ambos
acabaríamos y volvimos a hacerlo juntos mi cuerpo volvió a estallar en
interminables convulsiones mientras su pene volvía a entregarme su tan preciado
semen. Pero no fue la última vez, el se quedó conmigo hasta que el avión partió
hicimos el amor infinidad de veces más. No quiso que lo acompañase al
aeropuerto, cuando se fue lloré como nunca sabia que lo amaba y que
difícilmente alguien volviese a darme tanto placer. A partir de ahí nuestros
encuentros fueron virtuales cámara de por medio nos desnudábamos y nos
masturbábamos viéndonos. Hoy ya pasaron dos años de esos encuentros pero esta
semana vibré como nunca cuando dijo que a fin de mes vendría, eso me enloquece
porque se que voy a volver a sentirme mujer en sus brazos



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