Día del maestro
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Día 06 de julio del 2011, yo estaba comosiempre, tras mi
monitor, trabajando, cuando de repente se me ocurrió entrar a mi Messenger, el
cual no había abierto desde hace mucho tiempo.
En mis tiempos de profesor, aceptaba las invitaciones de todos
mis alumnos al Messenger, por lo que encontré cantidades de alumnos aún
conectados.
Sin embargo, una de ellas Veronica, a quien no veía hace algunos
años atrás, me entabló conversación:
- Hola
profesor, feliz día, como la está pasando, me dijo.
- Bien,
aquí trabajando y Ud. cómo está, a los tiempos, le dije.
- A los
tiempos que se deja ver Ud. profesor, ya no nos visita por el internet.
- Es que
he estado muy ocupado, recién puedo conectarme a la web después de mucho
tiempo, ya que mi trabajo ha bajado últimamente.
Conversación que iba a venía, cuando de repente la muchachita,
no mayor de veinte años, empezó a escribir cosas cada vez más pícaras:
- Y
profesor, sigue yendo a dictar clases por las noches?
- Claro
que sí, siempre ese ha sido mi horario.
- Ah,
tenga cuidado con los secuestros
- Ah si?
Le pregunté intrigado, por qué lo dice?
- Bueno,
yo vivo por esa zona, no vaya a ser que algún día lo secuestre.
En ese momento me pareció que debía tomar una decisión, entre
seguirle el juego o comportarme como siempre, como un docente respetable y
respetado por todos. En fin, decidí por lo primero, para ver en qué quedaba
todo.
-
Secuestrarme? Y pediría rescate? Le dije
- No, por
unos días no, después quizás
- A ver,
no entiendo, me secuestrará pero por unos días no pedirá rescate, en que la va
a beneficiar eso?
- En
mucho, jajajajajajaja
- Por qué
se ríe?
-
Mmmmmmmmmm, no sabe lo que podría hacer en esos días, quizás me podría dictar
clases privadas, extraño sus clases.
- Y qué
más extraña de mis clases?
-
Mmmmmmmmmmm, verlo, cuando se paraba, cuando se acercaba, admirarlo, no puedo
negarlo ahora después de tiempo, siempre me ha gustado.
Ya esto se ponía interesante, pero yo lo estaba tomando bastante
a la broma, sin embargo, decidí seguir adelante.
- Ah, pero
ahora en las clases privadas ya no voy a tener espacio.
- No se
preocupe, yo lo pongo muy cerca de mí, para apreciarlo como lo hacía en clases
y de paso demostrarle en la práctica lo mucho que voy aprendiendo.
Yo recuerdo de esa chica muy poco, quizás un tanto pequeñita,
una boca sensual, labios gruesos que en una oportunidad me los imaginé
comiéndome el nabo, una cintura envidiable (algunos docentes pensábamos que se
había mandado a sacar costillas por lo fina de su cintura) y una cola de
espectáculo.
- Bueno,
entonces tomaré mis previsiones hoy cuando vaya a dictar clases, le dije.
- Bueno
profesor, tenga cuidado, pero si no tiene clase, llámeme, le doy mi número,
23455211, ese es mi celular, si es víctima de un secuestro, llámeme hoy, o si
quiere dictar clases privadas hoy por el día del maestro, ya sabe mi número.
Me quedé pensando, siempre las chiquillas se me habían
insinuado, pero nunca hasta tal punto. Pasé el resto del día trabajando, me fui
a dictar mis clases y al salir venía en el auto pensando si la llamaba o no,
cuando de repente timbró mi celular.
- Hola
profesor, no me llamó en todo el día, no quiere su regalo por su día?
- Hola Veronica,
de verdad que pensé que bromeaba, por eso no decidí llamarla.
- Por
dónde está? Me preguntó riendo.
- Por la
esquina de la universidad, saliendo, le dije.
- Mire
pues, yo también estoy saliendo, me da un aventón, me encantaría subir a su
carro y darle un regalito que tengo por su día.
- Ok,
acepté, estoy por la facultad de ingeniería.
Efectivamente, la vi caminar lentamente a mi carro, la distinguí
inmediatamente, botas grandes, pantalón apretado, un culo espectacular, toda
una preciosura.
- Hola
profe, a los tiempos, me dijo con voz pícara subiendo al carro.
- Si pues
a los tiempos, le dije. A donde la llevo?
- Donde
Ud. quiera, para poder darle su regalo profesor, recuerde que hoy es su día, me
dijo y se mordió el labio.
Sinceramente, si en un momento pensaba que era una broma la que
me estaba gastando, en ese momento me arme de valor (también se armó otra cosa)
y le dije: Te voy a llevar al fin del mundo, donde puedas darme lentamente ese
regalo del que tanto hablas y de paso te voy a dar unas clases privadas que
nunca olvidarás.
Y me contestó: contigo hasta el infierno y me pasó la mano por
la pinga, que estaba a punto de estallar por debajo del pantalón…
En ese momento atiné a arrancar el carro a
toda velocidad, realmente sabía donde ir, sabía también donde iba a parar todo
esto, realmente esa nena estaba para chuparse los dedos, nunca había recibido
un regalo por el día del maestro por parte de mis alumnos, sonreía para mí
pensando en el tremendo regalo que recibiría hoy.
Conversábamos cosas triviales, tonterías de
la universidad sin mayor importancia, mientras el camino se me hacía largo
debido al maldito tráfico.
Hasta que por fin llegamos, se abrió el portón,
entré a los bungalows donde suelo entrar de vez en cuando, apenas vieron mi
carro, abrieron una de las puertas e ingresé raudo.
-
Hemos llegado muñeca, al fin del mundo, le dije mirándola a los ojos.
-
Perfecto, no conocía estos sitios, pensé que era una discoteca, me dijo la muy
inocente.
-
Bueno, y eso que estamos recién por fuera, ven conmigo y vas a ver lo bonito
que es por dentro, le dije y salí del carro, abriéndole la puerta y
acompañándola al cuarto.
Caminando al cuarto, la agarre de la cintura
por atrás, ¡por dios! Cuánto tiempo deseando tocar esa cintura, perfecta,
pequeñita. Ella sonrió y siguió caminando.
Al entrar al cuarto nos sentamos en la
mesita que había, conversamos tontería y media durante aproximadamente veinte
minutos, hasta que me animé a decirle: Sabes, me duele mucho la espalda, podré
acostarme un rato en la cama?
-
Es toda tuya, anda no más, me dijo.
Acostado ya que estaba en la cama, seguimos
conversando, hasta que di un paso más:
-
Y no quieres venir a conversar aquí?
-
Mmmmmmmmm, conversar?
-
Bueno, eso es lo que estamos haciendo, ven acá que no muerdo, le dije
sonriendo.
-
Ah que pena que no muerdas, me dijo y se hecho a mi costado.
Le sugerí que se saque las botas, que era
muy incómodo, mientras lo hacía, se tiraba a un costado, mirando al lado
opuesto mío, levantando las piernas para sacarse las botas. Podía apreciar su
tremendo culo como se movía, me acerqué a ella, poniendo mi cara a escasos
centímetros de su pelo.
Al sentirme cerca, volteó y nuestras caras
quedaron juntas, por lo que inmediatamente la besé, fue un beso muy bien
recibido, se entregó totalmente a él, besaba como los dioses, que forma de
mover su lengua, que ímpetu en morderme los labios, esa nena tenía fuego
contenido. Mientras me besaba yo aprovechaba la oportunidad para recorrer su
precioso cuerpo con mis manos, por encima aún de su pantalón jean que por lo
apretado que era dibujaba perfectamente sus curvas, besaba de vez en cuando su
cuello, ya era pasión desbordada que no podía frenarse.
Poco a poco nos fuimos desvistiendo, se paró
sensualmente al borde de la cama, desnudándose lentamente, esa nena sabía lo
que tenía y sabía como explotarlo; ya con su cuerpo semidesnudo (se quedó
únicamente con una tanga preciosa que no le cubría nada del culo) caminaba de
borde a borde, mordiéndose el dedo y girando suavemente, dejándome ver el culo
más perfecto que podría haber visto: sin celulitis, sin huellas de nada, liso,
perfecto con unas preciosas nalgas redondeadas.
Se subió a la cama cual PERRA en celo, yo
estaba con mi verga a tope boca arriba mirándola, poco a poco se acercó a ella
y posó sus labios sensuales en la puntita, arrancándome el primer espasmo de
placer: una boca caliente, de fuego, unos labios que atrapaban toda la cabeza
del pene, poco a poco iba bajándolos, lentamente, no podía haberme equivocado,
esta nena era de alto vuelo, sabía lo que hacía, sabía como mover la lengua
para hacer estallar la cabeza hasta al más santo.
Pasó bastante rato lamiéndome únicamente el
glande, me miraba con cara lasciva, como queriéndome comer, hasta que de
repente bajó completamente y hundió parte de mi verga en su riquísima boca,
empezando a darme las mejores mamadas que podría haber recibido en mi vida;
cogía el tronco con su manita mientras que con la boca subía y bajaba, yo me
sentía estallar, mi cabeza daba vueltas cada vez que por dentro su lengua
bailaba por toda mi verga, de verdad, era una delicia, cuando de repente sentí
que estallaba, no podía quedarse eso así, a mi edad normalmente no llego a un
segundo round, así que la separé de mi verga y la puse boca abajo: Por dios,
que precioso culo, hasta ahora lo recuerdo, separé lentamente el hilo dental
que tenía y empecé a lamerle el ano, no sé, fue lo primero que me atrajo,
delicioso, profundo, había que abrir de par en par esas nalgas para poder meter
la lengua, riquísimo, ella lo movía como queriendo atrapar mi lengua en su ano,
de vez en cuando salía y mordía sus nalgas, ella jadeaba, suspiraba, gritaba a
veces:
-
Por fin, por fin te tengo profe, que ricooooo, sigue por favor, no pares.
No tenía intención alguna de parar, ese culo
me lo comía completamente, solo para mí, una delicia total.
No aguante mucho, la dejé como estaba, boca
abajo y me arrodille sobre la cama, ensartándole la verga en su cuca que
también estaba mojadísimo producto de la estimulación que le había hecho con mi
dedo mientras me comía su ano.
Entró fácil, ya adentro sus jugos calientes
bañaron mi verga, que rica sensación, se la metí hasta el fondo, ella
suspiraba, pedía caña, hasta adentro, me movía como un poseído, mientras que
agarraba con fuerza sus nalgas y las abría de par en par, bombeándola con todas
mis fuerzas, metiendo y sacando mi verga que se deleitaba dentro de su precioso
cuerpo.
-
Al fin eres mío, siempre me excitaste, no sabes cuanto daba por tenerte entre
mis piernas, decía la nena, también gritando como poseída, mientras movía las
caderas al compás de mi ritmo.
-
Y ahora que tienes mi verga dentro de tu ccuca, que opinas? Le dije al oído,
mordiéndoselo seguidamente.
-
Delicioso, quiero más, dame más por favor, no pares!!! Gritaba mientras cogía y
arrugaba la sábana y mordía la almohada, dando muestras del placer que también
estaba recibiendo.
No pude más, era demasiado para mí, saqué mi
verga y me corrí encima de su espalda, que arqueada se veía perfecta, ella
sonreía, feliz, dichosa, yo arrancaba hasta la última gota de mi verga sobre su
espalda, exhausto.
Me tiré al costado de la cama, nos besamos,
me abrazó, me dijo que la había hecho muy feliz, después de un buen rato
besándonos, se metió a la ducha, yo estaba tan cansado que no la acompañé.
Al regresar, caminaba lentamente hacia mí,
sabía ella que tenía un cuerpo escultural, esa cintura pequeña hacía juego con
unas redondeadas caderas, se acercó y se acostó nuevamente a mi lado y me dijo
al oído:
-
Por mí estaría tirando contigo toda la noche, eres genial.
-
Sí, pero sabes que tengo que regresar a mi casa, además a mi edad soy de un
solo round, le dije.
-
No lo creo, me dijo y cogió con su manito mi pene casi muerto, lo empezó a
mover lentamente mientras que ofrecía su culo para que lo coja sin límites.
Poco a poco empecé a meterle mano al culo, mi dedo entraba por poquitos en su ano,
aún mojado producto de mi saliva. Lentamente le estaba comiendo el culo con mi
dedo, ella jadeaba, me movía lentamente el pene, hasta que de repente, ya lo
había logrado poner nuevamente en pie de lucha, más duro que nunca.
-
Lo logré!!!!!!! dijo e inmediatamente se montó sobre mí.
-
¿Qué pensabas? Que me iba a quedar sin una segunda vuelta? Me dijo y me besó
nuevamente de manera apasionada y cabalgó como un potro salvaje, subía y bajaba
gimiendo sin cesar, sus tetas eran aprisionadas por mis dientes, jalándole delicadamente
sus pezones que estaban durísimos y a reventar, era toda una fiesta en ese
momento, le agarraba las nalgas, las hacía bajar hasta el fondo y subir
nuevamente, lo que hacía que mi verga reciba todos sus jugos calientitos.
Después de varios minutos, la puse en
cuatro, con el culo levantado, nuevamente la ensarte y esta vez le apliqué un
ritmo que ni yo me hubiera imaginado, mi pelvis con sus nalgas hacían un ruido
tremendo, frenético, mi verga entraba y salía y ella recibía y gritaba, pedía
más y más.
Yo mientras tanto, la bombeaba con fuerza, y
a la vez le metía mi dedo en su ano, como se lo comía tan fácilmente, aquello
me llevó a pensar que también habría recibido mucha caña por el culo, así que
le saqué mi verga e hice el ademán para hundírsela en el culo.
-
No, por allí no, nunca lo he hecho, me dijo y paro de gemir.
Entre mi dije: tremenda putaza, fácil que
han pasado hasta camiones por ese culo, pero como todo caballero, metí
nuevamente mi verga en su coñito que también estaba riquísimo, esperando quizás
otra oportunidad para destrozarme ese culo. Ella quizás también sabría que
negándome el culo tendría la oportunidad que esto se repita, ella sabía que yo
era solo choque y fuga, que nunca regresaba dos veces a un cuarto con una ex
alumna, por eso quizás dejó el caramelo para la siguiente sesión.
Yo la seguía perforando con una fuerza
inimaginable, pero mi mirada estaba puesta entre esas dos nalgas tan ricas, ese
culo será mío decía, ese culo será mío, no te escaparás, te lo destrozaré, por
lo que de tanto imaginarme como la rompería, me terminé corriendo dentro de su
coñito.
Finalmente nos dirigimos a la ducha, nos
bañamos juntos, ella me limpió la verga con su boquita y el agua que corría de
la ducha y me hizo correr por tercera vez entre sus labios y arrodillada que
estaba me dijo: Feliz día del maestro, mi profesor adorado!!!!!!!
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